Una formación de profundización orientada a comprender e intervenir ante situaciones de desregulación intensa, crisis y conductas de alta complejidad en personas con autismo y discapacidad, considerando tanto las características individuales como las demandas y condiciones del entorno.
A lo largo del curso se trabajan herramientas para reconocer señales tempranas de escalada, identificar disparadores y comprender la función que puede estar cumpliendo una conducta, con el objetivo de prevenir situaciones críticas y organizar intervenciones más ajustadas antes, durante y después de una crisis.
La propuesta profundiza en estrategias de desescalada, co-regulación, comunicación funcional y diseño de apoyos preventivos, sensoriales y ambientales. También aborda situaciones cotidianas que pueden requerir apoyos intensivos, como alimentación, higiene, sueño, salidas, cambios de rutina y dificultades en la autonomía.
Además, se desarrollan criterios de seguridad para acompañar situaciones de mayor riesgo, como autolesiones, agresión, fuga, pica o destrucción de objetos, junto con herramientas para articular intervenciones entre familias, cuidadores, acompañantes terapéuticos, instituciones y equipos profesionales, evitando respuestas contradictorias y respetando siempre los límites del rol.


