Una formación orientada a comprender la conducta en personas autistas desde una mirada funcional, contextual y centrada en las necesidades de apoyo, evitando reducir las intervenciones únicamente al diagnóstico o a la conducta observable.
A lo largo del curso se trabajan herramientas para identificar posibles desencadenantes, comprender el impacto de la sobrecarga sensorial y las demandas del entorno, formular hipótesis de intervención y diseñar apoyos que favorezcan una mayor regulación en la vida cotidiana.
La propuesta profundiza en estrategias de co-regulación, desescalada, anticipación, flexibilización y comunicación funcional, incorporando recursos visuales, juego e intereses como vías para facilitar la expresión, la comprensión y el vínculo.
Además, se abordan situaciones frecuentes y complejas como crisis, cambios de rutina, espera, rigidez, higiene, alimentación, sueño y salidas, junto con criterios para sostener intervenciones coherentes entre familia, escuela y equipos, siempre respetando los límites del rol y las necesidades particulares de cada persona.


