Una formación orientada a comprender e intervenir ante situaciones de desborde, desregulación y conducta compleja dentro del ámbito educativo, considerando al aula como un contexto que puede favorecer o dificultar la regulación del estudiante.
A lo largo del curso se trabajan herramientas para identificar señales tempranas, comprender qué puede estar sosteniendo una conducta y reconocer factores del entorno escolar que aumentan la sobrecarga, como el ruido, las esperas, los cambios de rutina, las demandas académicas, la frustración o la exposición frente a pares.
La propuesta profundiza en estrategias preventivas, co-regulación y desescalada para intervenir antes y durante situaciones de bloqueo, impulsividad, oposición, agresividad, fuga o desconexión, cuidando tanto al estudiante como al grupo y evitando respuestas adultas que puedan aumentar la intensidad de la escena.
Además, se desarrollan recursos para acompañar la recuperación después del desborde, reparar el vínculo, favorecer el retorno gradual y construir acuerdos entre familia, escuela, acompañantes y equipos profesionales, organizando planes de apoyo sostenidos y ajustados a cada situación.


