Una formación orientada a comprender el impacto del trauma psicológico y a desarrollar criterios de intervención ante situaciones de desregulación intensa, desconexión, disociación y pérdida de estabilidad emocional.
A lo largo del curso se trabajan herramientas para reconocer cómo puede responder una persona ante situaciones de amenaza, diferenciar distintos tipos de trauma y comprender manifestaciones como hiperalerta, bloqueo, congelamiento, colapso, despersonalización, desrealización o desconexión corporal.
La propuesta profundiza en recursos de estabilización, co-regulación y orientación al presente, incorporando criterios para intervenir sin aumentar el desborde ni forzar procesos para los que la persona aún no está preparada. También se abordan crisis psicológicas, autolesiones, ideación suicida, planes de seguridad y activación de redes de apoyo.
Además, se desarrollan herramientas para trabajar en escenas complejas donde se combinan trauma, vínculos familiares difíciles, redes insuficientes y alto impacto emocional en quien acompaña, incluyendo criterios para el uso responsable de recursos corporales, expresivos y narrativos, así como estrategias de cuidado frente al trauma vicario y la sobreimplicación.


