Una formación orientada a desarrollar criterios de intervención ante situaciones de salud mental de alta complejidad, integrando herramientas para acompañar a personas con psicosis, esquizofrenia, bipolaridad, descompensaciones y sufrimiento psíquico intenso.
A lo largo del curso se trabajan recursos para construir vínculo, sostener un encuadre claro, organizar rutinas y definir prioridades de intervención, diferenciando qué significa acompañar, contener, orientar y sostener sin reemplazar al equipo tratante ni exceder los límites del propio rol.
La propuesta profundiza en el abordaje de delirios, alucinaciones, desorganización, retraimiento y síntomas negativos, así como en las distintas fases de la bipolaridad, incluyendo manía, hipomanía, depresión bipolar y episodios mixtos. Se incorporan criterios para responder con mayor precisión ante cambios en el funcionamiento cotidiano, situaciones de riesgo y dificultades en la continuidad del tratamiento.
Además, se desarrollan herramientas para intervenir en crisis complejas, conflictos familiares y distintos dispositivos de atención, fortaleciendo la articulación con redes, equipos e instituciones y la construcción de planes cotidianos y de crisis ajustados a cada situación.


