Autismo y Discapacidad

Cuando el derecho del otro también puede ser el tuyo

12 de junio de 2026 · Editorial · Por Asociación PSI

¿Por qué tengo que pagar yo? Las prestaciones por discapacidad no son un privilegio: son un derecho reconocido por ley que cualquiera puede necesitar.

Niño en silla de ruedas conversando con una mujer en la cocina de su casa

Cada vez se escucha más una frase que preocupa: ¿Por qué tengo que pagar yo que vos tengas un hijo con discapacidad? Más allá del impacto que genera, esa pregunta parte de una idea equivocada: creer que las prestaciones para personas con discapacidad son un beneficio individual que alguien recibe a costa de otro. Y no es así.

Las prestaciones en discapacidad son un derecho reconocido por ley

La Ley 24.901 establece un sistema de apoyos, tratamientos y recursos destinados a garantizar que las personas con discapacidad puedan acceder a la salud, la educación, la comunicación, la autonomía y la participación social.

No se trata de privilegios. Se trata de condiciones básicas para que una persona pueda desarrollarse y ejercer sus derechos. También es importante recordar que la discapacidad no es una realidad ajena que les ocurre solamente a otros. Puede estar presente desde el nacimiento, pero también aparecer a lo largo de la vida por una enfermedad, un accidente o múltiples situaciones que nadie elige ni puede prever. Por eso, cuando se discute el financiamiento de estas prestaciones, no estamos hablando de números aislados ni de un gasto abstracto.

<p>Estamos hablando de personas concretas que necesitan apoyos para estudiar, comunicarse, trabajar, recibir tratamientos o participar de la vida cotidiana en igualdad de condiciones. Hoy puede parecer que hablamos de otro. Pero la discapacidad puede atravesar cualquier vida, en cualquier momento. Y mañana, quien necesite esos apoyos, podrías ser vos.</p>

La discapacidad es un tema de todos

Por supuesto que todo sistema debe ser transparente, auditado y mejorado cuando sea necesario. Pero una cosa es controlar y otra muy distinta es poner en duda derechos que ya están reconocidos.


En PSI trabajamos desde 2018 formando profesionales vinculados a la salud mental, la discapacidad y el acompañamiento terapéutico. Conocemos de cerca las necesidades que existen detrás de cada prestación y el impacto que tienen estos apoyos en la vida de las personas y sus familias. Por eso creemos que este debate merece información, responsabilidad y empatía.

Antes de repetir una frase que circula, miremos la ley. Antes de opinar, entendamos el sistema. Y antes de discutir costos, miremos a las personas. Porque detrás de cada prestación hay una persona concreta, una familia, una necesidad y un derecho. Y antes de discutir quién paga, conviene recordar qué estamos sosteniendo.

<p>Porque una sociedad se define también por cómo responde cuando alguien necesita apoyos para ejercer sus derechos. Y en materia de discapacidad, la discusión no debería ser quién merece ayuda, sino cómo garantizamos que nadie quede excluido de una vida digna y plena.</p>