De la Infancia a la Adolescencia

Semana de concientización de la Salud Mental en la Adolescencia


Desde el año 2020, por iniciativa del The Hollister Confidence Project se celebra el Día Mundial del Bienestar Mental en Adolescentes. La fundación está dedicada a promover la confianza y el bienestar mental en los adolescentes de todo el mundo.


Con el objetivo de sensibilizar y desestigmatizar a la población joven sobre los problemas de salud mental que afrontan, este día propone una invitación a cuestionarnos el lugar verdadero que le ofrecemos como sociedad a la adolescencia.

“La contención y el acompañamiento deben verse fortalecidos en la pubertad”

Durante la infancia, los adultos a cargo de los pequeños se involucran en cada paso que dan, cuidando su alimentación, sus horas de sueño y ocupándose de su educación. En esta etapa nos preocupamos por sus valores, su entorno, e intentamos brindar herramientas para su desarrollo a futuro.
¿Pero qué ocurre cuando ese niño o niña se adentra en la adolescencia? En la mayoría de los casos, se produce un grado de desapego que afecta a la confianza de ese niño que se vuelve joven. Aunque la independencia es propia del crecimiento, sucede que la contención y el acompañamiento deben verse fortalecidos en la pubertad y su etapa posterior hasta alcanzar la adultez.

Estos factores que deben estar bien presentes en la vida de los jóvenes no tienen que ver con garantizar la estabilidad mental de los mismos, si no que mantener un vínculo estrecho con ellos y significar en sus vidas un pilar incondicional a dónde recurrir ante diferentes problemáticas, contribuirá a la detección temprana de diversas inestabilidades (sean propias o hacia su entorno) que afecten el bienestar emocional.
Estar en conocimiento de las condiciones por las que se ven atravesados, nos permitirá actuar y evitar el avance de distintos trastornos cómo la depresión, la ansiedad y el estrés, patologías que pueden culminar en conductas disruptivas, compulsivas y/o agresivas para sí mismos cómo para quienes les rodean.

La sociedad de la imagen

Especialistas aseguran que el cambio generacional  trajo consigo una cultura de fragilidad, en la que la soledad aparece como eje central de todas las afecciones mentales. La adolescencia es una etapa en la que los vínculos son inestables, por las mismas características de exploración constante que la edad produce, sin embargo este aspecto se ha visto  agudizado con la convivencia de la realidad y la virtualidad.

Por un lado rige una idea de que hace algunas décadas la sociedad actuaba bajo la mirada de la opinión ajena y existían normas claras sobre lo ´políticamente correcto´ de la época. Pero aunque se hayan derribado los viejos estándares, hoy existen otros nuevos, y en un mundo dónde creemos actuar sin importar los patrones impuestos, la era digital indica lo contrario. Impulsados por la exposición constante de la mirada externa a través de las redes sociales, nuestros jóvenes actúan bajo una lógica de aprobación constante en busca de un sentido de pertenencia.

Lo cual genera un estado de ansiedad permanente al tratar de encajar en las tendencias ‘líquidas’ que se transforman a diario en la virtualidad, condicionando la expectativa de sí mismos por estilos de vida inalcanzables dado el carácter intangible que suponen al ser sólo una representación de la realidad publicado en una imagen.

El suicidio: la segunda causa de muerte entre los jóvenes

Visibilizar esta problemática del uso excesivo de tecnología no la vuelve el origen persé de la inestabilidad emocional que padecen los jóvenes, pero sí es alusiva al crecimiento desmedido de la tasa de suicidios que ha escalado al punto de convertirse en la segunda causa de muerte en jóvenes de entre 10 y 19 años en Argentina, según estadísticas publicadas por UNICEF. Es preciso mencionar que las principales causas que llevan a un joven a atentar con su vida tienen que ver con la desesperanza, el odio a sí mismos y la pérdida del autoestima.

¿Cómo llegan a esa instancia? La UNICEF entrevistó a jóvenes de la ya mencionada franja etaria y estipuló que las grandes presiones sociales que aquejan su vida diaria tienen que ver con “los embarazos prematuros, el abandono, las enfermedades de transmisión sexual, el sentido de pertenencia, la finalización de los estudios, las adicciones, cumplir con determinada estética, entre otras”. Los medios que conducen a la drástica decisión del suicidio son los siguientes:

  1. Por accidente, al pedir ayuda de manera inadecuada (llamar la atención mediante un intento de suicidio que provoca la muerte)
  2. Brote psicótico, esto sucede con patología psiquiátrica de base.
  3. Depresión y desesperanza, la creencia de que la vida está vinculada a la tristeza y el sufrimiento.
  4. Por ‘venganza’, quitarse la vida con el fin de dañar el bienestar de otra persona.
  5. Escapar de una situación que creen inmanejable (deudas, bulliyng/acoso, difamación pública, etc).

La salud mental en la adolescencia puede cuidarse

Nuestros jóvenes perciben un intenso cuestionamiento de sus decisiones por parte de la sociedad adulta. En ese sentido, los profesionales remarcan lo indispensable del diálogo de calidad y de la atención por parte de sus padres y/o tutores a sus palabras, sus necesidades y las señales de alerta que intentan enviar a través de diferentes actitudes que muchas veces solo nos limitamos estigmatizar.

En lugar de ser confrontativos a la hora de revindicar hábitos que no les favorecen, es fundamental la invitación a realizar actividades al aire libre e incentivar la recreación, el deporte y el arte. La salud mental en la adolescencia puede cuidarse brindando tiempo de calidad y ofreciendo un ambiente sano dónde puedan expresarse y ser escuchados de manera respetuosa y comprensiva, dándoles un lugar verdadero dónde esclarecer las confusiones de identidad que la transición de la infancia a la adultez representan, y recurriendo a la terapia psicológica cuando la situación lo amerite.

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