Una formación orientada a desarrollar criterios claros para intervenir ante crisis emocionales y situaciones de alto malestar, brindando herramientas de primera respuesta para acompañar con seguridad, contención y respeto por los límites del propio rol.
A lo largo del curso se trabajan recursos para leer rápidamente una escena, identificar necesidades inmediatas, escuchar sin invadir, reducir estímulos, favorecer la estabilización y acompañar situaciones de angustia, pánico, desregulación intensa, bloqueo, shock emocional, accidentes, pérdidas repentinas o episodios de violencia.
La propuesta también profundiza en el reconocimiento de señales de alarma, autolesiones y riesgo suicida, incorporando criterios para decidir cuándo contener, cuándo activar una red de apoyo, cuándo derivar y cuándo solicitar una respuesta de emergencia.
Además, se abordan herramientas para intervenir en contextos donde participan familiares, instituciones u otros referentes, fortaleciendo la comunicación, el registro, la articulación con redes y la continuidad del cuidado, sin asumir funciones clínicas que excedan el encuadre de cada persona.


