«Suicidio», una palabra que da miedo nombrar
Hablar del suicidio es el primer paso para prevenirlo. Fiamma Polzoni explica cómo reconocer señales, cómo acercarse y qué hacer ante una emergencia.

El suicidio es un tema difícil de abordar y de aceptar; sin embargo, hablar de él es fundamental para poder prevenirlo. En este primer encuentro del ciclo «Hablemos de suicidio», la Téc. AT Fiamma Polzoni, docente de Asociación PSI, brinda información clave para reconocer señales de alerta, cómo acercarse a una persona que atravesó un intento de suicidio y a su familia, y cómo actuar ante una emergencia.
De qué hablamos cuando hablamos de suicidio
Muchas veces se ponen en la misma bolsa situaciones muy distintas. No es lo mismo una persona que atraviesa un momento de mucho estrés que una persona que piensa en quitarse la vida (ideación), que una que ya lo está planificando. El suicidio es el acto consumado de quitarse la vida de forma intencional, y puede ocurrir de manera planificada o como resultado de un impulso.
<p>Según la Organización Mundial de la Salud, más de 700.000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo, y es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes. Más del 70 % de los casos ocurre en países de ingresos bajos y medios. Los grupos más vulnerables incluyen a adolescentes y jóvenes, personas mayores, personas en situación de pobreza y grupos que sufren discriminación. Y las personas cercanas a alguien que murió por suicidio también quedan en una situación de mayor riesgo.</p>
Dos mitos que hay que desarmar
- «El que lo dice no lo hace»: falso. Cuando alguien habla de quitarse la vida, siempre hay que tomarlo en serio.
- «Lo hace para llamar la atención»: aunque así fuera, si alguien necesita llamar la atención de esa manera, está sufriendo. Mientras exista la duda, tiene que intervenir un servicio de salud.
<p>No hablar del suicidio no hace que desaparezca. Al contrario: nombrarlo es la primera herramienta de prevención.</p>
Señales de alerta
- Cambios bruscos de conducta y aislamiento de su grupo.
- Tono de voz muy bajo y dificultad para mirar a los ojos.
- Comentarios sobre la muerte que se repiten en el tiempo.
- Mensajes que suenan a despedida.
- Regalar objetos muy valiosos, dejar a sus mascotas al cuidado de otros u ordenar sus bienes.
Cómo hablar con alguien que está sufriendo
- Buscar un espacio privado, no hablar del tema delante de un grupo.
- Hacer preguntas claras: «¿qué estás sintiendo?», «¿cómo te sentís?».
- Escuchar de verdad: dejar de lado nuestras suposiciones y tratar de entender cómo ve el mundo la otra persona.
- No juzgar ni dar órdenes. Frases como «ponele ganas», «pensá en los demás» o «¿por qué me hacés esto?» no ayudan: si la persona llegó a ese punto, es porque algo le pasó.
- Decirle que no está sola.
Qué hacer si alguien piensa en quitarse la vida
- No dejarla sola, aunque diga que lo haría más adelante.
- Avisar a un familiar o a una persona cercana, y al equipo que la atiende, si tiene uno.
- Acompañarla a una guardia de salud mental o llamar a los servicios de emergencia. Conviene averiguar de antemano qué hospitales de la zona tienen guardia de salud mental.
- Armar una red: una sola persona no puede sostener esto. Coordinar con familiares, amigos y compañeros ayuda a no perder de vista a la persona.
- Si sos menor de edad y te preocupa un amigo: escuchalo y avisale enseguida a un adulto. Cuando un secreto duele, deja de ser un secreto.
Ante una emergencia
Primero, tratar de mantener la calma: como con las mascarillas en un avión, para poder ayudar a otro, primero hay que estar bien uno. Llamar al 911 o al servicio de emergencias de la zona, poner el teléfono en altavoz y seguir las indicaciones. Si la persona tomó algo, no provocarle el vómito, y tratar de averiguar qué tomó para informarlo. Nunca intervenir poniéndose en riesgo uno mismo.
En la escuela
Ante autolesiones en un alumno, hay que avisar a la familia y recomendar una consulta con un profesional de salud mental. La escuela no diagnostica: lo que puede hacer es alojar, informar y educar. Que los chicos sepan que pueden hablar con un adulto, y que tengan a mano los teléfonos de ayuda, puede marcar la diferencia.
<p>Una internación, cuando hace falta, no es un castigo: su objetivo es estabilizar a la persona para que pueda volver a su vida. Y quienes acompañan también necesitan cuidarse: el dolor propio no se sana cuidando a los demás.</p>
<p dir="ltr"><a href="https://findahelpline.com/es-ES"><strong>Si estás atravesando un momento difícil o pensás en el suicidio, no estás solo. Pedí ayuda:</strong> (en negrita)</a></p> <ul dir="ltr"> <li><a href="https://findahelpline.com/es-ES"><strong>Centro de Asistencia al Suicida:</strong> 135 (gratuita desde CABA y Gran Buenos Aires) o 0800 345 1435 (desde todo el país).</a></li> <li><a href="https://findahelpline.com/es-ES"><strong>Línea nacional de salud mental:</strong> 0800 999 0091.</a></li> <li><br></li><li><a href="https://findahelpline.com/es-ES"><strong>Ante una emergencia:</strong> 911 o la guardia del hospital más cercano.</a></li> <li><br></li><li><a href="https://findahelpline.com/es-ES"><strong>Si estás en otro país:</strong> encontrá la línea de ayuda de tu país en findahelpline.com, o comunicate con el número de emergencias local.</a></li></ul>