Salud Mental Aplicada

Psicopatologías: de la evaluación al tratamiento

15 de septiembre de 2024 · Editorial · Por Lic Mariana Yuvone

Cómo se diagnostican y tratan las psicopatologías graves: el trabajo interdisciplinario, la continuidad del tratamiento y el papel del AT en la autonomía.

Persona extendiendo la mano abierta hacia adelante, en señal de ayuda

El tratamiento de las psicopatologías graves es un proceso complejo y multidisciplinario que debe adaptarse a las necesidades particulares de cada persona. Las intervenciones terapéuticas son esenciales para favorecer una mejor calidad de vida, prevenir el deterioro progresivo de la salud mental y acompañar tanto a la persona como a su entorno. Este abordaje integral se basa en el conocimiento de los factores biológicos, psicológicos y socioculturales que influyen en el desarrollo de estas patologías.

<p>Fragmento de la charla introductoria sobre psicopatologías graves de Asociación PSI, a cargo de la Lic. Mariana Yuvone.</p>

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El diagnóstico: un proceso multidimensional

El diagnóstico temprano y preciso es crucial para el manejo efectivo de las psicopatologías graves. En Argentina, la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 subraya la necesidad de un enfoque interdisciplinario en el diagnóstico, que debe estar a cargo de un equipo que incluya psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de la salud mental. Esto permite una visión más completa de la persona, que toma en cuenta no solo los síntomas clínicos, sino también los factores contextuales y sociales que pueden estar influyendo en la presentación de la enfermedad.

<p>El diagnóstico de psicopatologías graves se basa en una evaluación clínica exhaustiva, a partir de instrumentos estandarizados como entrevistas estructuradas, cuestionarios psicométricos y la observación directa. Según el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), el aporte de las neurociencias permitió avanzar en la comprensión de los circuitos cerebrales involucrados en trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, lo que contribuye a entenderlos mejor y a ajustar los tratamientos.</p>

<p>A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que, además de los métodos diagnósticos tradicionales, se debe tener en cuenta el contexto social de cada persona. La OMS plantea la necesidad de un enfoque culturalmente sensible, que contemple cómo las experiencias socioculturales y las crisis económicas pueden afectar la presentación y el curso de la enfermedad. Esto es particularmente relevante en países como Argentina, donde las desigualdades socioeconómicas pueden agravar los síntomas de las psicopatologías graves.</p>

Importancia del tratamiento y su continuidad

La evidencia muestra que los tratamientos multidisciplinarios, que combinan la intervención farmacológica y la psicoterapia, son los más eficaces. La OMS resalta que el tratamiento continuo es esencial no solo para reducir los síntomas, sino también para mejorar el funcionamiento general de la persona y promover su autonomía y bienestar.

<p>La falta de continuidad en el tratamiento es una de las principales causas de recaídas en personas con psicopatologías graves. Los tratamientos farmacológicos, en especial los antipsicóticos y los estabilizadores del estado de ánimo, son fundamentales para estabilizar los síntomas. Sin embargo, muchas personas interrumpen la medicación por diversas razones, como el estigma asociado a los trastornos mentales, los efectos secundarios de los fármacos o la falta de acceso a recursos de salud mental. Esta discontinuidad incrementa el riesgo de recaídas, episodios agudos y hospitalizaciones, lo que puede poner en riesgo su salud y su seguridad.</p>

<p>Por eso, es fundamental que cada persona cuente con un plan de tratamiento continuo y personalizado, que incluya tanto la terapia farmacológica como el apoyo psicoterapéutico. La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, demostró ser eficaz como complemento de la medicación en la esquizofrenia y el trastorno bipolar: ayuda a desarrollar habilidades para manejar los síntomas, mejorar las relaciones interpersonales y lograr un mejor funcionamiento psicosocial. En este sentido, la adherencia al tratamiento es esencial para evitar la progresión de los síntomas y facilitar el regreso a la vida cotidiana.</p><p><br></p><p><strong><em>«En Argentina, el acompañamiento terapéutico ha sido implementado en el sistema de salud mental como un recurso indispensable para personas con trastornos graves».</em></strong></p>

Acompañamiento terapéutico y apoyo a la autonomía

En casos en los que la autonomía de la persona se ve gravemente afectada, el acompañamiento terapéutico se convierte en un pilar del tratamiento. Muchas personas con psicopatologías graves tienen dificultades para llevar adelante las actividades de la vida diaria, como mantener un empleo, administrar sus responsabilidades o relacionarse con otros. El acompañante terapéutico, un profesional capacitado para brindar apoyo en el entorno cotidiano de la persona, cumple un rol clave: la asiste en el desarrollo de su autonomía y acompaña la adherencia al tratamiento.

<p>Este tipo de apoyo es especialmente valioso en los momentos de mayor vulnerabilidad, como los episodios de crisis o los períodos de transición después de una internación. En Argentina, el acompañamiento terapéutico se implementó en el sistema de salud mental como un recurso indispensable para personas con trastornos graves, ya que favorece su estabilidad emocional y facilita el acceso a los tratamientos. Además, los acompañantes pueden funcionar como enlace entre la persona, su familia y el equipo de salud, lo que favorece una comunicación fluida y una atención integral de sus necesidades.</p>

<p>El acompañamiento también cumple un rol preventivo: al estar en contacto cercano con la persona, el acompañante puede detectar signos tempranos de descompensación y permitir intervenciones rápidas que eviten la progresión de los síntomas. La OMS destaca la importancia del apoyo en la comunidad para las personas con trastornos mentales graves, porque les brinda una red de contención que facilita su recuperación y previene la exclusión social.</p>