La psicología de las adicciones
¿Existe la personalidad adictiva? Mariana Yuvone y Fiamma Polzoni explican qué rasgos aumentan el riesgo y qué pasa en el cerebro en una adicción.

¿Existe la «personalidad adictiva»? ¿Por qué algunas personas desarrollan una adicción y otras no?
En este vivo, la Lic. Mariana Yuvone y la Téc. AT Fiamma Polzoni, docentes de Asociación PSI, explican qué rasgos aumentan el riesgo, qué pasa en el cerebro cuando se desarrolla una adicción y cómo acompañar.
¿Existe la «personalidad adictiva»?
«Personalidad adictiva» no es un diagnóstico ni un trastorno reconocido en los manuales. Es una forma de nombrar un conjunto de rasgos que, combinados con otros factores, aumentan la probabilidad de desarrollar una adicción:
- Dificultad para controlar los impulsos: es la dificultad para frenar a tiempo algo que da placer, ya sea comida, bebida, juego o alguna sustancia.
- Dificultad para manejar las emociones: la búsqueda de tapar o evitar emociones incómodas, como la tristeza o el enojo, en lugar de transitarlas.
- Búsqueda de emociones intensas: la atracción por la adrenalina y las experiencias fuertes, como la que genera el juego.
- Baja tolerancia a la frustración: cuando cualquier contratiempo desborda.
<p>Tener uno o varios de estos rasgos no significa que una persona vaya a desarrollar una adicción. En salud mental, uno más uno no siempre da dos: todos podemos reconocernos en alguno de ellos.</p>
No hay una sola causa
Una adicción no depende solo de la persona, ni solo de la sustancia, ni solo del entorno: es la combinación de todo eso. Intervienen factores biológicos, como la predisposición genética; psicológicos, como la forma de procesar las emociones, y sociales, como el entorno y el acceso a sustancias o a conductas como el juego. Algunos trastornos de la personalidad, una historia de trauma o de abuso y un ambiente hostil aumentan el riesgo. Y hay factores que protegen: vínculos de apoyo, un entorno familiar respetuoso y de contención, y hábitos saludables.
Qué pasa en el cerebro
El cerebro tiene un sistema de recompensa: cuando hacemos algo placentero, como comer algo rico o compartir un buen momento, libera dopamina, que genera bienestar y hace que queramos repetirlo. Las sustancias y las conductas adictivas liberan mucha más dopamina, y el cerebro aprende a asociarlas con placer. Con el tiempo aparecen la dependencia; la tolerancia, que es la necesidad de cada vez más para sentir lo mismo, y la abstinencia cuando falta. Además, se afectan las áreas del cerebro vinculadas al autocontrol, la toma de decisiones y la planificación. Por eso la adicción termina afectando todas las áreas de la vida: la familia, el trabajo, el estudio, los vínculos.
Uso, consumo problemático y adicción
Toda adicción es un consumo problemático, pero no todo consumo problemático es una adicción. Tomar una copa de vino a la noche, sin que eso afecte las responsabilidades, es un uso. Un consumo es problemático cuando empieza a generar daños, por ejemplo, fines de semana en los que se pierde el control. Y es una adicción cuando la persona ya no puede dejar, aunque sepa que le hace mal y aunque esté perdiendo su trabajo, su familia o su salud.
Cómo se trata y cómo se previene
- El diagnóstico lo hace un profesional: distinguir una adicción de otros cuadros, como el TOC, requiere una evaluación, y de eso depende el tratamiento.
- El tratamiento es interdisciplinario: psicología, psiquiatría, acompañamiento terapéutico y, muchas veces, centros con talleres terapéuticos, todos con objetivos en común.
- La abstinencia puede necesitar supervisión médica. Nunca hay que dar psicofármacos que haya en casa para calmar a alguien: eso no es una solución y puede ser peligroso.
- La familia acompaña sin castigar ni vigilar todo el tiempo: alojar a la persona, sostener límites claros y trabajar en conjunto con el equipo.
- La prevención empieza temprano: vínculos de confianza, hábitos saludables y chicos que aprendan que frustrarse, enojarse o estar triste también es parte de la vida. En un mundo que empuja a consumir, esas son las mejores protecciones.