Salud Mental Aplicada

Ecoansiedad: el miedo al futuro climático y cómo afrontarlo

30 de enero de 2026 · Editorial · Por Lic Mariana Yuvone

Miedo, angustia, culpa o impotencia frente al cambio climático: Mariana Yuvone explica cómo se manifiesta la ecoansiedad y cómo transformarla en acción.

Una persona vestida de blanco, de espaldas, sentada sobre un suelo seco y agrietado con montañas al fondo

La ecoansiedad no es solo una preocupación abstracta por el planeta: es una respuesta emocional real frente a un futuro percibido como incierto y amenazante.

Miedo, angustia, culpa o sensación de impotencia aparecen cuando el cambio climático se vive como algo incontrolable. En este video exploramos, junto a la Lic. Mariana Yuvone, cómo se manifiesta la ecoansiedad, a quiénes afecta con mayor intensidad y qué recursos terapéuticos pueden ayudar a transformar la angustia en acción y cuidado.

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¿Qué es la ecoansiedad?

La ecoansiedad es una forma de ansiedad asociada al cambio climático, a los desastres naturales y a la idea de un futuro incierto para el planeta. No es una simple preocupación: es un miedo anticipatorio, con una sensación de amenaza inminente, que en algunos casos llega a afectar la vida diaria. Aparece en adolescentes y jóvenes, pero también en adultos.

<p>Está creciendo por varios motivos: hoy estamos expuestos en tiempo real a noticias de todo el mundo, con imágenes de incendios, inundaciones y sequías; circulan discursos alarmistas, y predomina la sensación de que no tenemos ningún control sobre lo que pasa con el ambiente.</p>

Cómo se manifiesta

  • Preocupación constante por el clima.
  • Pensamientos catastróficos.
  • Miedo a hacer planes a largo plazo.
  • Culpa por los propios hábitos de consumo.
  • Irritabilidad y dificultades para dormir.
  • Sensación de impotencia.
  • Soledad e incomprensión.

<p>La ecoansiedad no es una enfermedad: es una respuesta emocional frente a una realidad concreta. El límite a observar es cuándo ese malestar se vuelve paralizante y le impide a la persona sostener su vida cotidiana.</p>

Qué se puede hacer

  • Regular la exposición a las noticias: no se trata de desinformarse, sino de poner un límite para que la mente pueda procesar la información sin saturarse, y de alejarse de los discursos alarmistas.
  • Pasar del miedo a la acción: la ansiedad se alimenta de la impotencia. Cualquier acción, por pequeña que sea (reciclar, reducir el consumo, participar en proyectos comunitarios, informarse en fuentes confiables), devuelve la sensación de control.
  • Hablar del tema: compartir lo que se siente y sentirse comprendido reduce la sensación de estar solo frente a un miedo que nadie entiende.
  • Buscar ayuda profesional cuando hace falta: si aparecen insomnio, tristeza, angustia o evitación que afectan la vida diaria, un proceso terapéutico puede ayudar a recuperar la rutina. La terapia cognitivo-conductual trabaja justamente sobre los pensamientos anticipatorios y la sensación de amenaza.
  • Construir un propósito: la ecoansiedad disminuye cuando aparecen el sentido, la comunidad y la acción.

<p>La ecoansiedad no es una exageración: es una señal de cuidado y de vínculo con el entorno. Acompañarla bien permite que la persona recupere su calidad de vida.</p>